Cómo se pinta cada tipo de fachada
Actualizado en agosto de 2026
El soporte manda
Puedes elegir el color. El producto lo decide la pared, y es la decisión técnica que más caro se paga si se equivoca.
Monocapa
Muy habitual en obra de los ochenta y noventa. Es un mortero coloreado que se aplica en una sola capa y que, con los años, fisura en las esquinas de puertas y ventanas por concentración de tensiones.
Necesita sellado elástico de las fisuras y un producto muy transpirable, normalmente siloxano. Si le pones una plástica de exterior barata, el agua queda atrapada y en dos inviernos empieza a levantar.
Enfoscado y pintado
El caso más agradecido y el más común en rehabilitación. Limpieza a presión, retirada de lo que no esté firme, sellado de fisuras, imprimación y dos manos.
Admite bien acrílica de exterior si ya había una plástica anterior en buen estado.
Ladrillo visto
Normalmente no se pinta. Se limpia, se rejunta donde el mortero se haya perdido y se aplica un hidrofugante incoloro que repele el agua sin cambiar el aspecto.
Pintarlo es una decisión sin marcha atrás y, en un edificio de cierto valor, suele restar. Si aun así se decide, hace falta pintura al silicato y aceptar que habrá que repintar cada pocos años.
Tirolesa y piedra proyectada
El acabado rugoso multiplica la superficie real respecto a la superficie aparente, así que absorbe muchísimo más producto. El rendimiento por litro cae y el precio por metro sube entre un 30 y un 50 %.
Conviene saberlo antes de comparar presupuestos: si uno es mucho más barato, probablemente ha medido en plano sin tener en cuenta el relieve.
Piedra natural y aplacados
No se pintan. Se limpian y se protegen. Si el aplacado está suelto es un problema de seguridad, no de estética, y ahí hace falta un técnico y no un pintor.
La prueba que hacemos siempre antes de presupuestar
Golpear la fachada con los nudillos por zonas. Donde suena a hueco, el revestimiento está despegado del muro y hay que retirarlo — por mucho que a la vista esté perfecto.
Es un minuto de trabajo y evita el problema más caro que existe en una fachada: pintar sobre algo que se va a caer.
Preguntas frecuentes
¿Se puede pintar el ladrillo visto?
Se puede, pero es una decisión irreversible: una vez pintado, volver atrás es carísimo. Lo habitual y lo que recomendamos es limpiar, rejuntar donde haga falta e hidrofugar, que mantiene el aspecto y protege del agua.
¿Por qué mi fachada se levanta en escamas?
Casi siempre porque la pintura anterior no era transpirable. El muro necesita evaporar la humedad que absorbe, y si tiene una capa plástica encima, el vapor empuja hasta despegarla. Se resuelve retirando lo suelto y usando un producto transpirable.
¿Hay que quitar toda la pintura vieja?
No, solo la que no esté firme. Se hace una prueba de adherencia, se retira todo lo que se levante y el resto se lija y se imprima. Retirar una fachada entera solo se justifica cuando está mal en su mayor parte.
Si prefieres que lo hagamos nosotros
Pintura exterior y fachadas
Pintar una fachada cuesta entre 12 y 28 €/m² en el Vallès, según el estado del soporte, el tipo de revestimiento y si hace falta andamio o plataforma. Una casa unifamiliar sale entre 3.000 y 8.000 €, y una fachada de comunidad se presupuesta por partidas.